Averigua si tu marca lo necesita
El rediseño de un logo empieza a plantearse cuando notamos que la coherencia de una marca se tambalea.
La consistencia de una marca se expresa de muchas maneras. Los esfuerzos en branding y en marketing de una marca deberían ir en una misma dirección. De esa forma el público adquirirá cada vez mayor interés por la marca y con ello aumentará su vínculo con ella.
Esa coherencia se consigue mediante un trabajo de branding que es mucho más que un logo. Entonces… ¿qué pasa cuando los pilares de la marca se tambalean? Empiezan a aparecer grietas en la percepción de la marca y entonces un rebranding o un restyling se hacen necesarios.
Las marcas que han sido trabajadas con gran análisis, desarrollo y calidad gráfica, obtienen una imagen impecable que puede permanecer sólida durante muchos años. Aún así, muchas de ellas se someten a revisiones constantes, aunque sea para modificaciones leves. Marcas como Starbucks, Nike, Apple, CocaCola, Google e Instagram son ejemplo de ello.
Y si el restyling se impone en esas marcas con gráficas tan consistentes, imaginemos lo inevitable que puede llegar a ser el rediseño para marcas que han sido creadas dejándose llevar por las modas o simplemente trabajadas de forma no profesional por tratarse, por ejemplo, de una empresa que está empezando.

En cualquier caso, una revisión del logo y de toda la identidad visual se consideran ineludibles si ocurre al menos una de las siguientes situaciones:
- Tu logo ha quedado desfasado por el paso del tiempo
Cuando se han utilizado recursos gráficos que son tendencia en un determinado momento, pero no pueden soportar el paso del tiempo, el resultado es que el logo y la identidad al completo pueden quedar desfasados y, como consecuencia, poco atractivos. Puede que los consumidores ya no vean de una forma clara la equivalencia entre lo que representamos y lo que realmente somos.
- Tu negocio ha evolucionado y su logo no lo representa
A menudo se van produciendo cambios en la esencia de la empresa que justifican una revisión de la estrategia de marca. Si tu negocio está evolucionando, tu marca también deberá hacerlo. Puede que haya cambiado el cliente ideal, tu estrategia, o incluso el posicionamiento del producto o servicio.
- Tu marca necesita crecer a más velocidad
Es el caso de un negocio que no obtiene los resultados que debería o se evidencia un estancamiento en ventas y conversiones. Una nueva apariencia es una forma efectiva de llamar la atención y conseguir el interés de nuestro cliente ideal. El rediseño debe basarse en una estrategia coherente para diferenciarse de la competencia.
- Tu mirada está puesta en una audiencia diferente
Bien porque amplías el público objetivo o porque lo estás cambiando, puede que tu identidad actual no funcione con ese tipo de cliente. Un rediseño ayuda a conectar con esa nueva audiencia de forma convincente sin perder el mercado actual.
- Cuando no lo ha realizado un profesional
Cuando un logotipo ha sido realizado por alguien sin formación ni experiencia, se nota. Muchas empresas arrancan con un logo autodiseñado o encargado a un amigo, pero en cuanto la situación lo permite, es necesario invertir en una identidad profesional que trabaje para los objetivos de la empresa.
- Un momento decisivo para la empresa
Aprovechar una ocasión específica para dar un aire nuevo, como un aniversario (10, 25, 40 años…), la incorporación de un socio o la internacionalización del negocio. Es una actualización necesaria incluso si la línea de negocio no ha cambiado.
- No funciona bien en las redes sociales
Antes se diseñaba para papel; hoy las marcas deben funcionar en sitios web y redes sociales. Si el logo es muy complejo, tiene sombras o degradados, se verá poco nítido en pantallas pequeñas. Un rediseño es necesario para adaptar la marca a las nuevas plataformas online.

¿Es tu caso?
No hace falta que se den varios motivos a la vez. Únicamente con que tu marca muestre una de estas señales, ya sería razón de peso para plantearte un rediseño.
Beneficios de un rediseño a tiempo:
- Expresión más clara de la personalidad de la marca.
- Comunicación más fuerte de visión y valores.
- Mayor capacidad de demostrar el valor de tus productos.
- Conexión significativa con el consumidor.
- Consistencia de marca y diferenciación frente a la competencia.
- Impulso en las ventas y captación de clientes afines.

